La velocidad despide cierto erotismo
Eduardo J. Sanchez Rugeles
Si no hubiésemos hablado una semana antes de conocernos en persona, estoy segura que hubiese sido amor a primera vista. Suena estúpido y de carajita, lo se, pero es así. Que conexión! Que química! Que mirada!
Fuimos rápido. Aceleramos el paso con fuerza por miedo a que si no nos entregábamos por completo, todo acabaría y nos quedaríamos mas solos que nunca.
La rapidez nos emocionó y nos sorprendió. Parecía funcionar porque eramos muy similares: intensos, peleones, orgullosos, tercos, depresivos... Cuando estaba en medio de mis pasiones y locuras, él me correspondía y le subía el tono. Siempre queríamos mas. No lograbamos saciarnos. Ganas de aumentar el deseo. Deseo de subir la velocidad. Velocidad que quemaba y excitaba. Ardor que dolía hasta satisfacer.

Es así,a veces vamos muy rápido por miedo a perderlos, y después nos ponemos a pensar en que hubiera pasado si hubiéramos ido un poco más lento, a otro ritmo...
ResponderEliminar