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Amaya

Me llamo Amaya Barrios y soy licenciada en letras de la UCV... Me encanta escribir y es lo que pienso hacer en este blog... Bienvenidos....

domingo, 22 de mayo de 2011

La lista de Shindler

Crocovia-Polonia, situada al oeste de la Alemania ocupada por los nazis al estallar la Segunda Guerra Mundial, contiene miles de familias de judíos que se vieron en la necesidad de abandonar sus lujosas casas para trasladarse a un gueto. Allí viven en la miseria, en la ruina y en la pobreza extrema. Al ser invadida y forjada por los nazis, se ven obligados a tragarse sus joyas con un poco de pan, callar sus estudios e inteligencia, darle veneno a los enfermos terminales, separarse de sus más queridos y esconderse entre paredes, techos, pisos, camas, closets, escaleras, y cualquier espacio donde cupiesen sus cuerpos. El gueto es liquidado, saqueado y vaciado de historias y amores de la “plaga” de judíos.
Oskar Schindler a la vez, aprovecha la guerra para hacerse rico utilizando empleados, precisamente judíos, para sacarlos de las listas de los que iban a ser asesinados por no ser “esenciales”. Tras la invasión del gueto, Schindler pierde a mucho de sus trabajadores, por lo que se alía con un comandante de los nazis, Amon Goeth, quien manda y maneja el campo de concentración, y éste le da su “independencia”, con lo que vuelve a hacer su lista de obreros hábiles con la ayuda de su contador Stern. Su fábrica comienza a ser un refugio que salva a los que más se destacan en el campo.
Ante el mandato de Goeth nadie está a salvo. No hay reglas para salvarse porque para él la gente no significa nada y tiene el poder de matar porque le complace y le brinda un goce inexplicable. A pesar del intento de Shindler en ablandarlo y tratar de que sea “el bueno”, nada le impide cargar con los cuerpos de 10000 judíos que son exhumados e incinerados. Una completa masacre.
Schindler hace una lista donde compra a los judíos del campo de concentración de Amon, para llevárselos a un lugar seguro (Brünnlitz-Checoslovaquia) y construir su fábrica de municiones. A pesar de aprovecharse de ellos, logró salvar a 1100 judíos y quedó pensando “pude haber salvado a más personas”.
Steven Spielberg nos estremece con esta magistral obra donde afloran sentimientos desgarradores por la humanidad.

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